En busca de Nat Blythe

Pocas veces en la historia de la música la acción de un ser humano ha tenido tanta repercusión. Pasión y determinación unidas firmemente para no caer en el olvido. Pero, no el propio olvido, sino el de los demás. JOHN AVERY LOMAX pasó su vida dando voz a otros. Su incansable recolección de historias, canciones y tradiciones le llevaron por muchos rincones del mundo durante cuatro largas décadas. Es, sin ninguna duda, el gran preservador del folklore musical americano. Y esto no es una insulsa condecoración en la solapa. Sin tal ingente labor iniciada por él, y seguida por su hijo ALAN LOMAX, la música como la conocemos hoy en día no sería la misma.

Pero, ¿qué le movió a querer salvar las tradiciones que se asomaban al precipicio? ¿Qué le empujó a subirse a lomos de caballos, vagones, botes que le llevaron a prisiones, lúgubres salones y polvorientas encrucijadas?

John con su grabadora motorizada en busca de talento.

Cuando el pequeño John tenía dos años de edad, la familia Lomax se asentó en Texas , justo en la frontera entre las llanuras de campos de algodón y los riscos “Lucky Lucienses” del Oeste. Esta estratégica localización, sería clave para entender el alcance de su logro. Con la ingenuidad de la infancia, se empapó sin filtro de todas las canciones que escuchaba, tanto de blancos como de negros.

Por un lado, el trasiego de “cowboys” cerca de la pequeña granja familiar, empezó a nutrir el cancionero de John. Él mismo, armado con la memoria del adolescente y un sistema que desarrolló para recordar melodías, empezó a anotarlo todo.

Del otro lado, NAT BLYTHE. Antiguo esclavo negro que fue contratado por su padre para ayudar en el trabajo de campo, con el que estableció una fuerte y verdadera amistad. De él, no solamente aprendió infinidad de canciones, bailes como el «Hambone» y el sentido del ritmo. Se convirtió, además, en su primer alumno y catalizador de una vocación por la enseñanza que forjará su primera etapa laboral. Pero por encima de todo eso, y más tratándose de América, desarrolló el amor y respeto incondicional por una persona negra y, por ende, de la cultura afroamericana, la cual se afanó por preservar durante toda su vida.

John Lomax grabando a Leadbelly, entre otros, en "Angola", la penitenciaría estatal de Luisiana.

Como más tarde escribió en sus memorias; «Adventures of a ballad hunter»; “Nat dio sentido a mi vida” y “le amé como a pocas personas”. Cuando Blythe cumplió 21 años, recibió sus ahorros y decidió marcharse.  John Lomax siempre intentó encontrarle en sus numerosos viajes al sur, pero nunca se volvieron a ver.

Otro punto de inflexión en su trayectoria ocurrió en 1906, cuando obtuvo una beca para estudiar literatura inglesa en la Universidad de Harvard. Allí enseñó las transcripciones de sus canciones al profesor GEORGE LYMAN KITTREDGE, quién le animó a hacer trabajo de campo y a que saliese a “preservar las palabras y músicas de América”. Ese fue el pistoletazo a una larga aventura donde grabó desde clásicos del western hasta espirituales, pasando por blues, country, cuentos, historias, nanas, baladas, entrevistas, etc.

Pero antes de los frutos, hubo tragedia. El destino puso una dura prueba a la familia Lomax cuando Bess Brown, la amada mujer de John, murió en 1931 a los 50 años de edad. A eso hay que sumar, que el crack del 29 quebró el banco en el que llevaba unos años trabajando, sumiendo al cabeza de familia en una depresión tanto económica, como personal. Fueron precisamente los cuatro hijos que quedaron a su cargo, los que animaron a su deprimido padre a que volviese a salir a realizar grabaciones, dando un definitivo giro hacia el éxito.

De nuevo en la carretera, de todos los artistas que, de repente se hicieron visibles al mundo, hay que destacar el descubrimiento de Huddie William Ledbetter, a.k.a. LEAD BELLY, a posteriori y gracias a Lomax, uno de los bluesmen más influyentes.

Leadbelly

Las grabaciones de la saga de los Lomax por 33 estados americanos son el tesoro cultural que actualmente reside en “THE ARCHIVE OF AMERICAN FOLK SONG, de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

John Lomax fue el puente entre la agonizante tradición oral y el desarrollo de las tecnologías. Además, supo crear un sistema de trabajo que sentó las bases a muchos musicólogos y folkloristas. Sin su labor, el desarrollo de la música popular americana, en concreto el blues y el folk, lucirían muy diferente. Sin sus grabaciones, no se hubiesen sentado las bases de las numerosas ramas musicales que tenemos en la actualidad.

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